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jueves, 31 de diciembre de 2009

Apocalipsis 22

Los primeros cinco versículos de este último capítulo son una gira por la ciudad de Dios.

1 Después me mostró un río limpio, de agua de vida,[a] resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero.
2 En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida,[b] que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.[c]
A diferencia del árbol del bien y el mal, del que no debieron de comer Adán y Eva, este árbol es el que da vida. Si Adán y Eva hubieran comido de este, el mundo sería otro.
Este árbol crecía en ambos lados del río y, representa a Jesús, quien es el único que puede dar vida. A través de Jesús todas naciones son sanadas. Una promesa marcada en Isaías 53, que habla de que por sus heridas seremos sanados. También Jesús nos prometió ríos de agua viva. Para mantener una vida pura hay que estar con Jesús y bajo el control del Espíritu Santo. Apartado de ÉL, no podeos lograr nada.
3 Y no habrá más maldición.[d] El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán,
Es bueno saber que en la Casa de Dios ya no habrá maldición. No sabemos de qué forma vamos a servir a Jesús, pero de seguro, será un servicio eterno.
4 verán su rostro[e] y su nombre estará en sus frentes.[f]
Este es el momento esperado, el poder ver su rostro. Recuerdan la alabanza “Si tan sólo pudiera imaginar”. Con su nombre seremos todos marcados.
5 Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará[g] y reinarán por los siglos de los siglos.[h]
Un mapa para la eternidad para reinar con Jesús por todo el tiempo. Jesús es la luz que alumbra.
EPÍLOGO (22.6-21)
La venida de Cristo está cerca
Los versículos se entienden por si solos.
6 [i] Me dijo: «Estas palabras son fieles y verdaderas. El Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.
7 »¡Vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro».[j]

8 Yo, Juan,[k] soy el que oyó y vio estas cosas. Después que las hube oído y visto, me postré a los pies del ángel que me mostraba estas cosas, para adorarlo.
9 Pero él me dijo: «¡Mira, no lo hagas!, pues yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas y de los que guardan las palabras de este libro. ¡Adora a Dios!»[l]
10 Y me dijo: «No selles las palabras[m] de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca>>.
11 El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía.[n]
12 »¡Vengo pronto!, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.[o]
13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.[p]
14 »Bienaventurados[q] los que lavan sus ropas[r] para tener derecho al árbol de la vida[s] y para entrar por las puertas en la ciudad.
Entrar a la Casa de Dios sin mancha.
15 Pero los perros[t] estarán afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y practica la mentira.[u]
Los que no tienen cabida en el Reino de Dios. Los perros: expresión muy dura que alude a gente despreciable. Leer Filipenses 3:2
2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los que mutilan el cuerpo.
1 Corintios 6:9-10
9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
16 »Yo, Jesús, he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David,[v] la estrella resplandeciente de la mañana».[w]
Esta declaración es la firma de Jesús. Ante esto todos deben dar reverencia al Rey de Reyes. Filipenses 2:10-11
17 El Espíritu y la Esposa[x] dicen: «¡Ven!» El que oye, diga: «¡Ven!» Y el que tiene sed, venga. El que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.[y]
Hay un sentido de urgencia. El mismo que existió en los primeros días, años de la iglesia. Todos pensaban que Jesús regresaría todos los días. Los resultados, muchos milagros y miles fueron salvos.
Un verdadero llamado a venir hacia el Señor. Qué tanta sed tenemos para beber del agua que nos brinda Jesús.
18 Yo advierto a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.
La ira de Dios.
19 Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.[z]
Sobre advertencia no hay engaño para todos aquellos que no interpretan literalmente este libro.
20 El que da testimonio de estas cosas[aa] dice: «Ciertamente vengo en breve».
¡Amén![ab] ¡Ven, Señor Jesús![ac]
21 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.[ad]
Señor ven pronto. Amen.
Footnotes:
a. Apocalipsis 22:1 Ez 47.1; Zac 14.8; cf. Gn 2.10; Sal 46.4. Cf. también Jn 4.10,14. En la visión de Ezequiel, el río salía del templo; aquí, sale del trono de Dios y del Cordero (véase Ap 21.22 n.). Véase Jn 7.37-38 nota ñ.
b. Apocalipsis 22:2 El árbol de la vida: Gn 2.9; Ap 2.7.
c. Apocalipsis 22:2 Ez 47.12.
d. Apocalipsis 22:3 Gn 3.17,22-24. El relato de Génesis pone de relieve que, a causa del pecado, Dios prohibió el acceso al árbol de la vida. En Zac 14.11 (gr.) y Ro 8.20-21 nuevamente queda abierto ese acceso al árbol.
e. Apocalipsis 22:4 Sal 17.15; Mt 5.8; 1 Jn 3.2.
f. Apocalipsis 22:4 Ap 7.3; nótese el contraste con Ap 13.16.
g. Apocalipsis 22:5 Is 60.19-20; Zac 14.7; Ap 21.23.
h. Apocalipsis 22:5 Dn 7.18.
i. Apocalipsis 22:6 El libro termina con una serie de declaraciones y exhortaciones no relacionadas entre sí, algunas dichas por el ángel (v. 6,9-11) y otras por Jesús mismo (v. 7,12-13,16,20), y entrelazadas con observaciones del autor.
j. Apocalipsis 22:7 ¡Vengo pronto!: o ¡Vengo repentinamente! (aquí y en 22.12,20; cf. Ap 2.16; 3.11). Las palabras del ángel (v. 6) parecen quedar interrumpidas por las de Jesús. El resto del v. constituye la sexta «bienaventuranza» (véase Ap 1.3 nota f). Pueden ser palabras de Jesús o del autor, y con ellas se concluye el libro de la misma forma en que se inició (cf. Ap 1.3).
k. Apocalipsis 22:8 Yo, Juan: Ap 1.1,4,9.
l. Apocalipsis 22:9 Ap 19.10.
m. Apocalipsis 22:10 No selles las palabras: o No guardes en secreto: en contraste con Dn 8.26; 12.4,9.
n. Apocalipsis 22:11 Cf. Dn 12.10. Advertencia relacionada con el anuncio de la pronta y repentina venida del Señor.
o. Apocalipsis 22:12 Cf. Jer 17.10; Mt 16.27.
p. Apocalipsis 22:13 Palabras de Cristo, que incluyen las dichas por Dios al principio del libro (véase Ap 1.8 nota r).
q. Apocalipsis 22:14 Bienaventurados: la séptima «bienaventuranza» (véase Ap 1.3 nota f).
r. Apocalipsis 22:14 Ap 7.14; cf. 1 Jn 1.7.
s. Apocalipsis 22:14 Gn 2.9; cf. Ap 2.7.
t. Apocalipsis 22:15 Perros: es decir, malvados; (cf. Sal 22.16,20; véase Flp 3.2 nota b).
u. Apocalipsis 22:15 Cf. Ap 21.8, que indica la suerte de los mismos aquí mencionados.
v. Apocalipsis 22:16 La raíz y el linaje de David: alusión a Is 11.1,10; cf. Ap 5.5.
w. Apocalipsis 22:16 La estrella replandeciente de la mañana: Cf. Ap 2.27-28; posible alusión a Nm 24.17, texto de sentido mesiánico.
x. Apocalipsis 22:17 La Esposa: la iglesia (véase Ap 19.7-8 n.).
y. Apocalipsis 22:17 Is 55.1; Jn 4.10,14; 7.37.
z. Apocalipsis 22:19 Este libro: es decir, Apocalipsis. Hay una probable alusión a Dt 4.2; 12.32.
aa. Apocalipsis 22:20 El que da testimonio de estas cosas: esto es, Jesucristo (cf. v. 16 y Ap 1.2).
bb. Apocalipsis 22:20 ¡Amén!: Véase Ap 1.6 nota p.
cc. Apocalipsis 22:20 ¡Ven, Señor Jesús!: 1 Co 16.22-23; véase 1 Co 16.23 n.
dd. Apocalipsis 22:21 En diversos ms. no aparece: vosotros. Amén.

Apocalipsis 21


Cielo nuevo y tierra nueva

1 [a]Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva,[b] porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado[c] y el mar ya no existía más.[d]

El mar contaminado ya no existe. Se respira un nuevo aire, libre de polución y pecado.

2 Y yo, Juan, vi la santa ciudad,[e] la nueva Jerusalén,[f] descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo.[g]

Literalmente hablando esta es una ciudad hermosa preparada para su boda. Para Jesús, su novia es lo más hermoso, su iglesia, que recibe en el cielo. Una ciudad de Fe, como está descrita en Hebreos 11:10.

3 Y oí una gran voz del cielo, que decía: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres.[h] Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios.[i]

Este versículo bien podría ser el más anhelado de todo cristiano. Jesús está en casa con nosotros. Su Jardín, lugar donde podremos ver su rostro.

4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos;[j] y ya no habrá más muerte,[k] ni habrá más llanto ni clamor ni dolor,[l] porque las primeras cosas ya pasaron».

Estas imágenes podrían haber sido las de la primera iglesia después de haber pasado siglos de persecución, cristianos fueron asesinados, familias perdidas. Pero Dios promete que las cosas serán diferentes. Todos, los que lleguen al cielo, tendrán lágrimas en sus ojos y Dios limpiará cada una de ellas.

5 El que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Me dijo: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas».

6 Y me dijo: «Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.[m] Al que tiene sed, le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida.[n]

La misma agua ofrecida a la Samaritana, a cada persona que acepta a Jesús como su Salvador. Y está disponible a todo aquel que tenga sed.

7 El vencedor[o] heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo.[p]

El vencedor es todo aquel que cree en Jesús.

1 Juan 5:4-5

4 porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos[q] tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda».[r]

A la lista conocida de pecados se añade a los cobardes, los que conociendo la Verdad, se negaron a reconocerla públicamente. Los hechiceros son todos aquellos que usan y utilizan substancias alteradas para aliviar males o dolores. Si alguno de nosotros vemos en esta lista nuestros pecados, ya sabemos nuestro destino.

La nueva Jerusalén

9 Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas[s] llenas de las siete plagas postreras y habló conmigo, diciendo: «Ven acá, te mostraré la desposada, la esposa del Cordero».[t]

10 Me llevó en el Espíritu[u] a un monte grande y alto y me mostró la gran ciudad, la santa Jerusalén,[v] que descendía del cielo de parte de Dios.

Noten que esta ciudad no se posará sobre la tierra, sino que solamente descenderá del cielo. Esta será la ciudad que arrojará su luz sobre los habitantes de la tierra durante el milenio. Las naciones que hubieren sido salvadas, y que para entonces estarán en la tierra durante el milenio, andarán a la luz de esta ciudad satélite, en la cual, incidentalmente, estará morando permanentemente la iglesia.

Jerusalén en estos días de santa no tiene nada. Aquí hay una discrepancia si la novia es la gran ciudad o la iglesia. Y es muy claro que la novia es la iglesia que morará con Jesús en la Nueva Jerusalén. Tomen en cuenta que Juan escribió lo que vio, que fueron visiones celestiales y las escribió en terminología humana, muy a su manera y entendimiento. Hasta que estemos allá, si es que la hacemos, lo sabremos.

11 Tenía la gloria de Dios[w] y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

Dios tiene encendida la luz de su casa. Y su deseo de vivir con nosotros es dicho en Efesios 2:10

10 pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

Somos un “poeima” ante los ojos de Dios. Una hechura de belleza.

12 Tenía un muro grande y alto, con doce puertas, y en las puertas doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.

Una fortaleza impenetrable para proteger las posesiones de Dios. Si Dios no es tu dueño, tienes tiempo de ponerte a pensar. Con 12 personas se inició la iglesia y quizá muchos no pensaron que llegaría a tanto y que hubiera un cielo. Y ahora se abren 12 puertas para recibir a Sus hijos. Sobre Israel, no hay que olvidar los orígenes de la iglesia.

Juan 4:22

22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos.

Juan 10:9

9 Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos.

13 Tres puertas al oriente, tres puertas al norte, tres puertas al sur, tres puertas al occidente.[x]

Una descripción clara de la Trinidad en cada puerta.

14 El muro de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles[y] del Cordero.

Muy claro. Para reafirmar leer Efesios 2:19-20 y 1 Corintios 3:11

15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.[z]

Las medidas y la forma de la ciudad ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción. Y medir algo, significa que es propietario de lo que mide.

16 La ciudad se halla establecida como un cuadrado: su longitud es igual a su anchura. Con la caña midió la ciudad: doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.[aa]

Doce mil estadios: equivale a 2,200 kilómetros. La ciudad tiene base cuadrada, símbolo de perfección. La altura se referiría solo a la cúspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusión a la forma del Lugar santísimo del templo. El número 12 es un nuecero de gobierno.

17 Y midió su muro: ciento cuarenta y cuatro codos,[ab] según medida de hombre, la cual era la del ángel.

Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 metros. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor.

18 El material de su muro era de jaspe,[ac] pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.

19 Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas. El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda,

Ninguna ciudad en la tierra puede tener las dimensiones de la ciudad que aquí se menciona. Ninguna ciudad en la tierra puede tener puertas de perlas, cimientos de piedras preciosas, calles de oro, etc. Ninguna ciudad en la tierra puede prescindir del sol y la luna. Ninguna ciudad en la tierra puede jactarse de que en ella habita Cristo y todos sus seguidores. Es muy obvio que la Nueva Jerusalén es una ciudad celestial, no terrenal.

20 el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisopraso, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista.[ad]

Las doce piedras preciosas corresponden en general a las que cubrían el pectoral del sacerdote.

21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente.

La perla es algo de realeza.

22 En ella no vi templo, porque el Señor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero.[ae]

En Israel, la presencia de Dios estaba representada por el santuario o parte central del templo. En la nueva Jerusalén no hay templo, porque Dios mismo está presente, y también el Cordero.

23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina[af] y el Cordero es su lumbrera.[ag]

Hebreos 1:3. ÉL es la luz.

24 Las naciones que hayan sido salvas andarán a la luz de ella y los reyes de la tierra traerán su gloria y su honor a ella.[ah]

La Nueva Jerusalén es una ciudad celestial, entonces ¿qué hacen allí las naciones con sus reyes? ¿De qué naciones estamos hablando? ¿Estará allí mi nación? ¿Estará allí su nación?

Hay quienes piensan que durante el reinado milenial de Cristo en la tierra, habrá seres humanos de carne y hueso poblando la tierra, todos ellos bajo el dominio del Señor Jesucristo como Rey de Reyes y Señor de Señores. Estos seres humanos estarán ciertamente agrupados en naciones con sus respectivos gobernantes. Pero además habrá una especie de ciudad satélite, suspendida sobre la tierra, lo que nosotros conocemos como la Nueva Jerusalén. Otros dicen que las naciones en la palabra griega de ethnos se refieren a los gentiles en su nuevo cuerpo glorificado.

En Isaías 60, en cambio se nos habla mayormente de la Jerusalén terrenal durante el milenio, pero en el versículo 19, Isaías ve en algo más allá de la Jerusalén terrenal y con la ayuda del Nuevo Testamento, ahora sabemos que Isaías estaba viendo la gloria de la Jerusalén celestial en este versículo.

25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.[ai]

26 Llevarán a ella la gloria y el honor de las naciones.

Los que la hagan tendrán libertad de movimiento hasta el punto de examinar los secretos más profundos de la creación. No habrá inseguridad pública porque….

27 No entrará en ella ninguna cosa impura[aj] o que haga abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida[ak] del Cordero.

¡AMEN!

Footnotes:

  1. Apocalipsis 21:1 Apocalipsis termina con la visión de una nueva Jerusalén que viene del cielo. La imagen de la ciudad se combina con la de la boda, para simbolizar la unión definitiva y gloriosa de Dios y del Cordero con su pueblo. Nótese el contraste entre la nueva Jerusalén y la ciudad de Babilonia (caps. 17 y 18).
  2. Apocalipsis 21:1 Esta visión pone fin a la sección que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y última sección del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1.
  3. Apocalipsis 21:1 Habían pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35.
  4. Apocalipsis 21:1 El mar: símbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios.
  5. Apocalipsis 21:2 Is 52.1.
  6. Apocalipsis 21:2 La nueva Jerusalén: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22.
  7. Apocalipsis 21:2 Ap 19.7-8; cf. Is 61.10.
  8. Apocalipsis 21:3 Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernáculo de Dios... con los hombres: En el AT, el «Tabernáculo de reunión» significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Véase Jn 1.14 nota n.
  9. Apocalipsis 21:3 Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8.
  10. Apocalipsis 21:4 Ap 7.17; cf. Is 25.8.
  11. Apocalipsis 21:4 Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55.
  12. Apocalipsis 21:4 Is 35.10; 65.19.
  13. Apocalipsis 21:6 Alfa... fin: Véase Ap 1.8 nota r.
  14. Apocalipsis 21:6 Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37.
  15. Apocalipsis 21:7 El vencedor: expresión que se encuentra al final de cada una de las siete cartas en Ap 2 y 3, y que aquí forma parte de la conclusión del libro entero.
  16. Apocalipsis 21:7 2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1.
  17. Apocalipsis 21:8 Véase Ro 1.31 n.
  18. Apocalipsis 21:8 Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41.
  19. Apocalipsis 21:9 Ap 16.1.
  20. Apocalipsis 21:9 La esposa del Cordero: Véase Ap 19.7-8 n. Hay aquí un contraste evidente con la ciudad ramera; véase también Ap 17.3 nota f.
  21. Apocalipsis 21:10 En el Espíritu: Véase Ap 17.3 nota e.
  22. Apocalipsis 21:10 Cf. Ez 40.1-2.
  23. Apocalipsis 21:11 Is 60.1-2.
  24. Apocalipsis 21:13 Ez 48.30-35.
  25. Apocalipsis 21:14 Ef 2.20.
  26. Apocalipsis 21:15 Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción (v. 12-14,16-17,19-21; véase Ap 4.4 n.).
  27. Apocalipsis 21:16 Doce mil estadios: equivale a 2.200 km. La ciudad tiene base cuadrada, símbolo de perfección. El dato de que la altura es la misma, quizá indique que la ciudad tiene la forma de las torres de Babilonia, rodeadas de rampas ascendentes. La altura se referiría solo a la cúspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusión a la forma del Lugar santísimo del templo (cf. 1 R 6.20).
  28. Apocalipsis 21:17 Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 m. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor.
  29. Apocalipsis 21:18 De jaspe: Véase Ap 4.3 n.
  30. Apocalipsis 21:20 Cf. Is 54.11-12. Las doce piedras preciosas corresponden en general a las que cubrían el pectoral del sacerdote (Ex 28.17-20; 39.10-13).
  31. Apocalipsis 21:22 Ez 11.16. En Israel, la presencia de Dios estaba representada por el santuario o parte central del templo. En la nueva Jerusalén no hay templo, porque Dios mismo está presente, y también el Cordero. Véase Jn 1.51 n., y cf. Jn 2.19-21.
  32. Apocalipsis 21:23 Is 60.1,19-20.
  33. Apocalipsis 21:23 Jn 8.12.
  34. Apocalipsis 21:24 Is 2.3; 60.3-5; cf. Ap 7.9. En diversos ms. no aparece: que hayan sido salvas, ni: y su honor.
  35. Apocalipsis 21:25 Is 60.11; Zac 14.7.
  36. Apocalipsis 21:27 Is 52.1; Ez 44.9.
  37. Apocalipsis 21:27 Libro de la vida: Véase Ap 3.5 nota f; cf. 20.12,15.

Apocalipsis 20


Los mil años

Aquí empieza el momento que muchos desean, ansían, que es vivir en un mundo libre de odio, en armonía, en completa libertad del pecado.

1 Vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo[a] y una gran cadena en la mano.

La libertar de movimiento de Satanás como se describe 1 Pedro5:8 llega a su fin. Y su destino por los mil años está descrito con más detalle en:

Isaías 24:21-23

21 Acontecerá en aquel día,
que Jehová castigará
al ejército de los cielos en lo alto
y a los reyes de la tierra sobre la tierra.


22 Serán amontonados
como se amontona a los encarcelados en una mazmorra,
y en prisión quedarán encerrados.
Y al cabo de muchos días serán castigados.


23 La luna se avergonzará
y el sol se confundirá,
cuando Jehová de los ejércitos reine
en el monte Sión, en Jerusalén,
y brille su gloria delante de sus ancianos.

2 Prendió al dragón, la serpiente antigua,[b] que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años.[c]

Mil años: período mencionado en estos términos únicamente aquí en toda la Biblia. Ha recibido muchas interpretaciones. Es probable que los primeros lectores de Apocalipsis vieran en este número la imagen de una época ideal, y posiblemente la victoria definitiva y completa (10 x 10 x 10) de Dios sobre Satanás.

Los mil años será un período libre de tentación de Satanás.

3 Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañara más a las naciones hasta que fueran cumplidos mil años. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

El engaño es el arma más efectiva de Satanás. El abismo es un lugar diferente que el infierno. Es un sitio en el mero centro de la Tierra. Hay religiones que piensan y predican que el encadenamiento de Satanás ocurrió durante la crucifixión de Jesús en el Calvario. Aunque sea cierto que se considere una victoria la sangre derramada que limpia los pecados del mundo, es verdadero que hasta este momento, Satanás sigue engañando a la humanidad. Pero una vez encadenado. Los humanos que vivan en el milenio de la teocracia, no conocerán el engaño.

Pero hay que recordar que Dios nos ha dado el libre albedrío de amarlo, adorarlo y servirle. Pero también nos ha dado la opción de rechazarlo. Y Dios al final del milenio, soltará a Satanás para que los humanos decidan si continúan alabándolo u optaran por lo contrario. Algo que los humanos de esta época hemos ya hecho y seguimos haciéndolo, todos los días, como si cada día fuera de Satanás.

4 Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar.[d] Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca[e] en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

Se trata del reinado de los mártires en unión con Cristo. Los que no se dejaran marcar durante la tribulación, no les quedaran más opción de morir decapitados. Todas estas almas y los sentados representan todos los cristianos, con facultad para juzgar.

1 Corintios 6: 2-3

2 ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo?[b] Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar asuntos tan pequeños?

3 ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

Los que “vivieron” se refiere a todos los cristianos que murieron y fueron arrebatados y ahora regresan a la Tierra a “vivir” con Cristo por mil años. El “vivir” significa “el respirar”, y es aquí donde muchos especular, a “vivir” en “cuerpo” o en “espíritu” para “vivir” entre los vivientes.

5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

Ante los ojos de Dios solamente hay dos tipos de personas: Salvos y no salvos. No hay nacionalidades o razas. Estos muertos son los no salvos. Más tarde hablaremos de estos muertos.

6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección;[f] la segunda muerte[g] no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes[h] de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años.

La Biblia no habla de dos resurrecciones de los muertos. Jesús nos la explica de esta manera:

Juan 5: 28-29

28 No os asombréis de esto, porque llegará la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

29 y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Daniel 2:2

2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados: unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua.

2 Corintios 5:6-8

6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

7 (porque por fe andamos, no por vista).

8 Pero estamos confiados, y más aún queremos estar ausentes del cuerpo y presentes al Señor.

Filipenses 1:21-23

21 porque para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia.

22 Pero si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger:

23 De ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;

7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión

8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog,[i] a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar.

9 Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada;[j] pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió.

10 Y el diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre[k] donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

A Gog y a Magog: alusión a Ezequiel 38 y 39, pero otros lo atribuyen a los lugares del mundo que se oponen a Dios. Estos nombres representan aquí el conjunto de las naciones del mundo.

Aquí Dios demuestra como los humanos tenemos y muchísimos tendrán al final del milenio un corazón duro., y que aun a pesar de vivir en una teocracia, no entienden que su corazón puede ser cambiado por el amor de Cristo.

Al humano le encanta vivir en pecado y rebelarse a la autoridad. Por 1,000 años la humanidad vivirá bajo una autoridad, y teólogos dicen que habrá humanos que se opondrán a la autoridad de Cristo.

El juicio ante el gran trono blanco

11 Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él,[l] de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ellos.

12 Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida.[m] Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.[n]

Los corazones reales de los resucitados serán revelados, para ver el estado real de su vida terrenal y no el que pretendían tener en su vida. No es un juicio, el veredicto ya está decidido. Se habla de “libros”, bueno se dice que uno es la ley de Moisés, donde todo hombre apartado de Cristo será juzgado. Leer Santiago 2:10. El otro libro es La Biblia. Leer Juan 12:48. Y el otro es el “Libro de la Vida”. Los que serán juzgados son los que no encuentren en este libro.

Marcos 4:22

22 Pues bien, nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a luz.

13 El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades[o] entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras.

14 La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.[p] Esta es la muerte segunda.[q]

15 El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego.

Footnotes:

  1. Apocalipsis 20:1 Abismo: Véase Ap 9.1 nota b.
  2. Apocalipsis 20:2 Ap 12.9; cf. Gn 3.1-5.
  3. Apocalipsis 20:2 Mil años: período mencionado en estos términos únicamente aquí en toda la Biblia (v. 2-7). Ha recibido muchas interpretaciones. Es probable que los primeros lectores de Apocalipsis vieran en este número la imagen de una época ideal, y posiblemente la victoria definitiva y completa (10 x 10 x 10) de Dios sobre Satanás.
  4. Apocalipsis 20:4 Dn 7.9,22,27; Mt 19.28; Lc 22.30. Se trata del reinado de los mártires en unión con Cristo; véase Ap 6.9-10 n.
  5. Apocalipsis 20:4 Ap 13.16-17; 14.9. La marca: Véase Ap 13.16 n.
  6. Apocalipsis 20:6 La quinta «bienaventuranza»; véase Ap 1.3 nota f.
  7. Apocalipsis 20:6 La segunda muerte: Véase Ap 2.11 n.
  8. Apocalipsis 20:6 Ap 1.6; 5.10; cf. 1 P 2.5,9.
  9. Apocalipsis 20:8 A Gog y a Magog: alusión a Ez 38 y 39. Estos nombres representan aquí el conjunto de las naciones del mundo.
  10. Apocalipsis 20:9 Sal 78.68; 87.2. Cf. Zac 14.
  11. Apocalipsis 20:10 Lago de fuego y azufre: Véase Ap 9.17 n.; cf. 21.8, y también Mt 25.41.
  12. Apocalipsis 20:11 Cf. Ap 4.2.
  13. Apocalipsis 20:12 El libro de la vida: v. 15; véase Ap 3.5 nota f.
  14. Apocalipsis 20:12 Dn 7.9-10. Cf. también Sal 62.11-12; Pr 24.12; Jer 17.10; Ez 33.20; Mt 16.27; Ro 2.5-6.
  15. Apocalipsis 20:13 El Hades: Véase Reino de la muerte en la Concordancia temática.
  16. Apocalipsis 20:14 Cf. 1 Co 15.26.
  17. Apocalipsis 20:14 La muerte segunda: Véase Ap 2.11 n.; cf. Ap 21.8, y también Mt 10.28; 25.41.

Apocalipsis 19


La prostituta ha sido destruida y, en contraste con el lamento de los de la tierra, los del cielo se regocijan.

Dios ha juzgado a la prostituta que corrompió a la tierra y ha vengado en ella la sangre de los santos.

Dios Todopoderoso reina y han llegados las bodas del Cordero (versículo 7)

Alabanzas en el cielo

1 Después de esto oí una gran voz, como de una gran multitud en el cielo, que decía: «¡Aleluya! Salvación, honra, gloria y poder son del Señor Dios nuestro,[a]

¡Aleluya!: Esta aclamación cúltica hebrea, que aparece en el Salmo 104:35, equivale a «Alabado sea el Señor», y se conservó en otras lenguas como expresión de gozosa alabanza a Dios.

35 ¡Sean consumidos de la tierra los pecadores y los impíos dejen de ser!
¡Bendice, alma mía, a Jehová! ¡Aleluya!

En contraste con la lamentación del mundo sobre la destrucción de Babilonia, tenemos ahora el regocijo sobre su destrucción por los que están en el cielo. Esta explosión de alabanza es en respuesta a la invitación para que los santos, apóstoles y profetas en el cielo se regocijen porque Dios ha juzgado la gran ciudad por la forma en que los trató En Jeremías 51:48 hay gozo en el cielo y en la tierra sobre la destrucción de la ciudad real de Babilonia. La gran multitud que se muestra acá están en el cielo y son probablemente mártires, ver el próximo versículo. Podría ser el mismo grupo que en versículo 6, que está formado por todos los santos.


2 porque sus juicios son verdaderos y justos, pues ha juzgado a la gran ramera que corrompía la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella».[
b
]

Sus juicios de la gran prostituta son verdaderos y justos porque ella corrompió al mundo y derramó la sangre de los siervos de Dios. Dios ha contestado el clamor de los mártires a que vengue su sangre, ver Salmos 79:10 ¡Sea notoria en las naciones, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos que ha sido derramada!

3 Otra vez dijeron: «¡Aleluya! El humo de ella ha de subir por los siglos de los siglos».[c]

Ella comparte el mismo destino que los que adoran a la bestia, el diablo, la bestia y el falso profeta. El humo del tormento sube por los siglos de los siglos. Ella encuentra el mismo destino que las dos ciudades de Sodoma y Gomorra. Génesis 19:28 Miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura, y vio que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. Isaías 34:10 No se apagará de noche ni de día, sino que por siempre subirá su humo; de generación en generación quedará desolada y nunca jamás pasará nadie por ella.

4 Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono. Decían: «¡Amén! ¡Aleluya!»[d]

Los veinticuatro ancianos, como representantes de la iglesia, dicen "Amén" (así sea).

5 Y del trono salió una voz que decía: «Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que lo teméis, así pequeños como grandes».[e]

6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas[f] y como la voz de grandes truenos, que decía: «¡Aleluya!, porque el Señor, nuestro Dios Todopoderoso, reina.[g]

Hay un sonido glorioso cuando la gran multitud de todo el pueblo de Dios se une en alabanza, gritando, no están cantando, "¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!"

7 Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa[h] se ha preparado.

El Antiguo Testamento considera a Israel como la esposa del Señor. En el Nuevo Testamento, esta idea generalmente se aplica a la relación entre Cristo y la iglesia. La esposa del Cordero es la nueva Jerusalén.

Cuando comemos su pan y tomamos su copa proclamamos la muerte del Señor hasta que lo tomemos nuevo en el reino del Padre 1 Corintios 11:23-26. Le dan gloria a Dios y la Nueva Jerusalén baja del cielo. Fue idea de Dios, quien llevó a cabo el plan de salvación según su voluntad mediante el Cordero y el Espíritu. La idea de la esposa y el esposo es aludido en Isaías 62:5 Pues como el joven se desposa con la virgen, así se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.

Cuando Jesús venga de nuevo será para recoger a su esposa para que estén con él para siempre. Las bodas del Cordero están en contraste a la destrucción de la prostituta donde la voz del esposo y la esposa nunca se oirá en ella más. La esposa, es decir la iglesia, se ha preparado para la boda, para la cena de las bodas del Cordero.

La novia es la iglesia y Cristo, el novio. La iglesia está desposada con Cristo y Cristo ha pagado la dote para ella con Su propia sangre. El intervalo de separación es la dispensación actual durante la cual la novia se prepara. Al final de la dispensación el Novio, acompañado por Sus ángeles, viene para recibir a Su novia y comienza la fiesta de casamiento. No dura unas pocas semanas sino por toda la eternidad. En Cristo, la novia fue escogida desde la eternidad. A lo largo de la dispensación del Antiguo Testamento el casamiento fue anunciado. Cuando Cristo asumió nuestra carne y sangre, el desposorio tuvo lugar. El precio, la dote, fue pagado en el Calvario y ahora, después de un intervalo, el Novio vuelve y comienza la cena de las bodas del Cordero.

8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente[i] (pues el lino fino significa las acciones justas de los santos)».

Está también más en línea con las vestiduras blancas mencionadas en otras partes de este libro.

La cena de las bodas del Cordero

9 El ángel me dijo: «Escribe: "Bienaventurados[j] los que son llamados a la cena de las bodas[k] del Cordero"». Y me dijo: «Estas son palabras verdaderas de Dios».

La imagen de la cena de la boda se encuentra en dos parábolas de Jesús: el rey que dio la fiesta de bodas para su hijo y las diez vírgenes Mateo 22:2, 25:10, Lucas 14:16.

10 Yo me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: «¡Mira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios!»[l] (El testimonio de Jesús[m] es el espíritu de la profecía.)

Juan cae postrado para adorar al ángel, cuando el ángel dice, en el versículo anterior, "Estas son palabras verdaderas de Dios", y después de haber visto la gran multitud de los santos en el cielo junto con las huestes celestiales gritando su alabanza a Dios. A Juan se le dice enfáticamente que adore a Dios; el ángel es un siervo de Dios también. La visión que había estado viendo era de la Nueva Jerusalén y el río de la vida.

1 Timoteo 2:5-6, "hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo".

11 Entonces vi el cielo abierto,[n] y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero,[o] y con justicia juzga[p] y pelea.

Aquí el cielo mismo es abierto y Jesús es revelado viniendo en ira sobre la tierra. Vemos aquí un relato más completo de la Segunda Venida de Cristo junto con Su ejércitos de santos en ira contra el mundo. El pasaje muestra a los cielos abiertos y a Cristo revelado como Rey de Reyes y Señor de Señores.

Esta es la segunda vez que los cielos se abren. La primera vez fue a Esteban el primer mártir de la iglesia, Hechos 7: 55-56

55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,

56 y dijo: «Veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios».

Pero esta vez los cielos se abrirán para que sean visto por todos.

Jesús cuando vino al mundo, llego a traer paz montado en un burro . Juan 12:47 Al que oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

Esta vez vendrá en estado de guerra a combatir el pecado y a juzgar al mundo.

El sitio será en el Monte de los Olivos. Zacarías 14:4. Y será un momento glorioso. Mateo 24:27-30.

27 porque igual que el relámpago sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.

28 Dondequiera que esté el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

29 »Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas.

30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y todas las tribus de la tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

12 Sus ojos eran como llama de fuego,[q] en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo.

Ojos como llama de fuego encajan para combatir el pecado. Tiene muchas coronas (gr. diadema) lo que indica su autoridad real. Él es el Rey de Reyes. Tiene un nombre escrito sobre Él que sólo Él conoce, porque "sólo el Hijo de Dios puede entender el misterio de Su propio ser" Hay más en Cristo que lo que podemos saber y sólo Él lo puede entender.

Ver Jueces 13: 17-18

17 Entonces preguntó Manoa al ángel de Jehová: --¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos?

18 El ángel de Jehová respondió:

--¿Por qué preguntas por mi nombre, que es un nombre admirable?

13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre[r] y su nombre es: La Palabra de Dios.[s]

Aquí, según la mayoría de los comentaristas, la sangre representa la de los enemigos derrotados por Jesucristo.

Isaías 63:1-6.

1 --¿Quién es este que viene de Edom,
de Bosra, con vestidos rojos?
¿Este, vestido con esplendidez,
que marcha en la grandeza de su poder?
--Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.


2 --¿Por qué es rojo tu vestido
y tus ropas son como las del que ha pisado en un lagar?


3 --He pisado yo solo el lagar;
de los pueblos nadie había conmigo;
los aplasté con ira,
los pisoteé con furor;
su sangre salpicó mis vestidos
y manché todas mis ropas.


4 Porque el día de la venganza está en mi corazón;
el año de mis redimidos ha llegado.


5 Miré, y no había quien ayudara,
y me maravillé de que no hubiera quien me sostuviese.
Entonces me salvó mi propio brazo
y mi ira me sostuvo.


6 Con mi ira pisoteé a los pueblos,
los embriagué con mi furor
y derramé en tierra su sangre.

Su nombre es el Verbo de Dios, Juan 1:1-3

14 Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos.

Los ejércitos celestiales se refieren a los santos. Están vestidos de lino finísimo, blanco y limpio. Los 144.000 también siguen al Cordero por dondequiera que vaya. Los santos son seguidores de Jesús. Noten que el ejército también anda sobre caballos blancos como lo hace Jesús. Los ejércitos del cielo son mencionados aquí porque ellos, es decir la iglesia, comparten la victoria del Señor.

2 Tesalonicenses 6-10

6 Es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,

7 mientras que a vosotros, los que sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,

8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

9 Estos sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,

10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron; y vosotros habéis creído en nuestro testimonio.

15 De su boca sale una espada aguda[t] para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro.[u] Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.[v]

De su boca sale una espada: imagen simbólica de la palabra del victorioso rey.

La espada aguda es la palabra de Dios dice Hebreos 4:12. Dice en Isaías 11:4, que "herirá la tierra con la vara de su boca".

Y “él las regirá con vara de hierro - Esta es otra referencia al Salmo 2:9, "los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás". Esto podría ser una referencia al reino milenial de Cristo y sus santos, quienes gobernarán con Él. Y “él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso - El lagar es una metáfora común para la ira de Dios. Ver Joel 3:13. Él exprime hasta que no haya más sangre; hay tanta sangre que forma un lago.

16 En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.[w]

Los reyes de la tierra se juntan en contra del Señor, pero Él los vence porque es el Rey de Reyes. Él tiene el mismo título "Señor de Señores y Rey de Reyes" en la descripción de la batalla contra los diez reyes y la bestia.

17 Vi un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó a gran voz diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: «¡Venid y congregaos a la gran cena de Dios!

18 Para que comáis carnes de reyes y capitanes y carnes de fuertes; carnes de caballos y de sus jinetes; carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes».[x]

Esto es de la profecía de Ezequiel sobre Gog: Ezequiel 39:4, 17, ver también 1 Samuel 17:46, "daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel". Ver también la descripción del juicio sobre Faraón: Ezequiel 32:3-10.

Mateo 24:28

28 Dondequiera que esté el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Águilas: otra posible traducción: buitres. Expresión proverbial; aquí puede sugerir que el regreso del Hijo del hombre estará acompañado de signos evidentes para todos, así como la presencia de un cadáver en el desierto se da a conocer por las aves de rapiña que se reúnen.

19 Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército.

Aquí vemos el conflicto de los dos ejércitos. Uno es terrenal; el otro, celestial. Este es un último ataque sobre el pueblo de Dios. Esta es la batalla de Armagedón que se menciona en la sexta copa.

Un ejército de 200 millones de personas cruzaran el Río Eufrates que recuerdan que ya está seco. El anticristo será destruido:

2 Tesalonicenses 2:8

8 Y entonces se manifestará aquel impío, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida.

20 La bestia[y] fue apresada, y con ella el falso profeta[z] que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.[aa]

Hay que recordar que el falso profeta aparece en la sexta copa y es claramente idéntico a la bestia de la tierra, que hizo que sus habitantes adoraran a la bestia. Él trabaja por medio de la decepción y ha engañado al mundo por medio de sus señales milagrosas. Las señales milagrosas son demoníacas. Las señales y milagros no vienen siempre de Dios. Debemos estar alertas sobre las señales y maravillas para discernir si no vienen de falsos profetas Mateo 24:24. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre - La bestia finalmente va a su destrucción. Este es el fin del anticristo y del falso profeta. El diablo se une a ellos más adelante, seguido por los que adoran a la bestia o reciben su marca. El segundo de Sus enemigos es destruido antes que le entregue el reino a Su Padre.

1 Corintios 15:23-26.

23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

24 Luego el fin, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y todo poder.

25 Preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte,

21 Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.[ab]

Descripción del conflicto para el cual los reyes de la tierra habían sido reunidos.

"Los demás" debe ser contrastado con el resto de la descendencia de la mujer, es decir la iglesia. Estos son los reyes, generales, todas las gentes, es decir el mundo no salvado que se une a la bestia y al falso profeta para luchar contra Cristo y Sus seguidores. La espada es la espada de Dios que pronuncia juicio.

Esta es la indignidad final de los hombres: no son enterrados sino que las aves comen sus carnes, así como los perros comieron la carne de Jezabel y no se encontró nada cuando llegó el tiempo de enterrarla 2 Reyes 9:33-37.

Bueno Jesús está de regreso. Juan 3:16

»De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Pero la palabra es muy clara: Los que rechacen su Palabra, su misericordia, su gracia, se enfrentará al juicio sin piedad alguna.

Footnotes:

  1. Apocalipsis 19:1 Ap 7.9-10. ¡Aleluya!: Esta aclamación cúltica hebrea, que aparece en los Salmos (cf. Sal 104.35, etc.), equivale a «Alabado sea el Señor», y se conservó en otras lenguas como expresión de gozosa alabanza a Dios.
  2. Apocalipsis 19:2 Dt 32.43.
  3. Apocalipsis 19:3 Ap 14.11; cf. Is 34.10.
  4. Apocalipsis 19:4 Ap 4.3-6,9-10. ¡Amén!: Véase Ap 1.6 nota p.
  5. Apocalipsis 19:5 Ap 11.18; cf. Sal 115.13.
  6. Apocalipsis 19:6 Cf. Ez 1.24; 43.2; Ap 1.15.
  7. Apocalipsis 19:6 VERSICULO 1; cf. Ap 7.9-10 y Sal 93.1; 97.1; 99.1. ¡Aleluya!: Véase 19.1 n.
  8. Apocalipsis 19:7 El AT considera a Israel como la esposa del Señor (Is 54.5-6; 62.5; Jer 2.2; Ez 16; Os 2.19-20). En el NT, esta idea generalmente se aplica a la relación entre Cristo y la iglesia (cf. 2 Co 11.2; Ef 5.23-32); en Ap 21.9-10, la esposa del Cordero es la nueva Jerusalén.
  9. Apocalipsis 19:8 Cf. Is 52.1; Zac 3.4-5.
  10. Apocalipsis 19:9 Bienaventurados: la cuarta «bienaventuranza» (véase Ap 1.3 nota f).
  11. Apocalipsis 19:9 Cena de las bodas: Véase Mt 8.11 nota i; cf. Mt 22.1-14; 25.1-13.
  12. Apocalipsis 19:10 Ap 22.8-9.
  13. Apocalipsis 19:10 Esto es, el testimonio dado por Jesús, o bien, el mensaje acerca de él. Véase 1.2 nota d.
  14. Apocalipsis 19:11 Abierto: Ez 1.1; véase Ap 4.1 n.
  15. Apocalipsis 19:11 Fiel y Verdadero: atributos de Jesucristo (Ap 3.14; cf. Jn 1.17). Véase también 3.14 nota q.
  16. Apocalipsis 19:11 Juzga como gobernante; cf. Sal 96.13; Is 9.6-7; 11.1-5.
  17. Apocalipsis 19:12 Ap 1.14; 2.18; cf. Dn 10.6.
  18. Apocalipsis 19:13 Cf. Is 63.1-6. Aquí, según la mayoría de los comentaristas, la sangre representa la de los enemigos derrotados por Jesucristo.
  19. Apocalipsis 19:13 Cf. Jn 1.1,14.
  20. Apocalipsis 19:15 Ap 1.16. De su boca sale una espada: imagen simbólica de la palabra del victorioso rey (versículo 13; cf. Is 49.2; Heb 4.12).
  21. Apocalipsis 19:15 Ap 2.27-28; 12.5; cf. Sal 2.9.
  22. Apocalipsis 19:15 Ap 14.19-20; cf. Is 63.3; Jl 3.13.
  23. Apocalipsis 19:16 Ap 17.14; cf. Dt 10.17.
  24. Apocalipsis 19:18 Ez 39.17-21. Esta gran cena contrasta con el banquete de bodas del versículo 9.
  25. Apocalipsis 19:20 La bestia: Cf. Ap 13.1-18.
  26. Apocalipsis 19:20 El falso profeta: Cf. Ap 13.11-17.
  27. Apocalipsis 19:20 El lago de fuego corresponde al abismo (20.1-3). Cf. Ap 20.10; 21.8; véase Ap 9.17 n.
  28. Apocalipsis 19:21 Descripción del conflicto para el cual los reyes de la tierra habían sido reunidos (cf. Ap 16.14,16; 17.14; véase Ap 16.16 n.).

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