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jueves, 1 de marzo de 2018

El sexo oral y la Biblia


Por Reverendo Armando García ULCM

Hace unos días que una mujer cristiana me preguntó sobre si el sexo oral era pecado. Le contesté que era un tema muy difícil de explicar, digerir o de tratar ante una congregación, al ser esta práctica entre la humanidad y más en estos tiempos que vivimos donde se han roto muchos tabúes ante los temas sexuales. Vale la pena hablar de este asunto en este estudio, que no pretende ser una guía, o un permiso u obligación o autorización. Sino verlo de un punto de vista humano, más que divino.
Si Dios diseñó los genitales masculinos para los genitales femeninos y viceversa. ¿Por qué algunos maestros bíblicos prohíben el sexo oral?
En 1 Corintios 6:13 la Biblia dice:
"Los alimentos son para el vientre, y el vientre para los alimentos; pero tanto al uno como a los otros destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor y el Señor para el cuerpo."

Para responder la pregunta usando la premisa que se usa para establecer la interrogante, usaré un ejemplo de lo que parece que era un antiguo adagio en los tiempos en que Pablo escribió 1 de Corintios.
El verso anteriormente citado parece indicar que de la manera en que Dios creó el vientre para la comida y la comida para el vientre, mientras el vientre desee darse el placer de comer, sin importar cuánto o qué, se le debe complacer, porque ¿de no ser así, por qué crearía Dios el uno para satisfacer al otro?      
Pablo establece que no debemos desperdiciar tanto esfuerzo intelectual, moral o espiritual en estos asuntos mundanos, físicos y naturales (aunque no dejan de tener importancia), ya que, a ambos, al vientre y a los alimentos "per se", los destruirá Dios. Siendo así, ¿por qué usar todo ese esfuerzo intelectual, físico y espiritual en estos asuntos pasajeros y hasta cierto punto secundarios?
Pero Pablo no se detiene ahí, sino que cambia de la aplicación literal de adagio (i.e. vientre y alimentos) a la raíz del asunto (i.e., cuerpo y fornicación: carne y sensualidad; pasiones carnales y sexo).
Es ahora cuando debemos abordar la pregunta.
¿Es pecado el sexo oral?
Aunque en un tiempo yo mismo pensé que sí lo era, con el tiempo he llegado a pensar que es un tema que debemos tratar con más madurez mucho antes de decir "sí" o "no".

Asuntos biológicos
Primero veamos las implicaciones biológicas involucradas en la discusión seria de este tema. También hay que investigar los peligros de salud que uno pudiera tener si se involucra en el sexo oral con una persona con alguna enfermedad contagiosa o no higiénica. Uno tiene que pensar en los peligros, obviamente, en hacer sexo oral con alguien bajo esas condiciones. Hay que verlo como si alguien tuviera una enfermedad venérea que pudiera contagiarnos y poner en peligro nuestra vida.
Quiero comentar que hace tiempo charlé con una mujer por teléfono, jamás la conocí en persona, ella me dijo que consideraba que el pene fue diseñado para expulsar residuos y que por esa razón no le gustaba hacer el sexo oral, aunque éste fuera satisfactorio. Pero también aceptó que el pene servía para proporcionar esperma para producir la vida humana. Y charlando más sobre el tema, concluimos que la boca está diseñada para introducir comida por ella, pero que también besamos con los labios de la misma boca y con la misma tomamos líquidos. Es por esta multi-función de la boca que en realidad hoy no estoy tan convencido de que el argumento levantado por algunas religiones en prohibir el sexo oral, siendo lo ideal que éste se realice dentro del matrimonio para una intimidad realmente cristiana.
Hay personas y pastores que sostienen que el sexo oral es un pecado, sin embargo, hay poca evidencia bíblica de que esto sea así. Ahora, si a usted su conciencia le dice que es un error/pecado, simplemente no lo practique usted, pero tampoco juzgue tajantemente al que lo hace dentro de los confines de la intimidad matrimonial. Que sea la conciencia, movida por el Espíritu Santo, la que restrinja o dé libertad para ese tema en específico. Lea lo que dice Pablo en 1 Corintios 10:29.

"Me refiero a la conciencia del otro, no a la tuya, pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?".

Otras prácticas, como el sexo anal o la pornografía o la inclusión de una tercera persona en el matrimonio son asuntos totalmente diferentes, que su práctica, sin tener a Jesucristo como su Salvador, si pudiera ser considerado pecado. El recto sí es un órgano que sirve exclusivamente para expulsar desechos y la pornografía es una competencia desigual hacia la pareja que lo ve, lee o se compara.
Tanto el sexo anal o la misma pornografía no son prácticas de conciencia, sino prácticas abiertamente contradictorias con la generalidad de la Palabra de Dios, ya que, o van contra la naturaleza o abiertamente rompen mandatos divinos.
Lea Romanos 1: 18-32 sobre La culpabilidad del hombre.

18. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
19. porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.
20. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
21. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
22. Profesando ser sabios, se hicieron necios,
23. y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
24. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
25. ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
26. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
27. y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.
28. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
29. estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
30. murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
31. necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;
32. quienes, habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Volviendo al tema que nos ocupa, en todos mis estudios teológicos y bíblicos puedo notar que la Biblia no tiene nada qué decir sobre el sexo oral. Pero está claro en la Biblia, que el sexo dentro del matrimonio es santo y bueno. De hecho, Pablo incluso lo ordena en 1 Corintios 7:3-5:

El marido debe cumplir con su mujer el deber conyugal (darle sexo), y asimismo la mujer con su marido. La mujer no tiene dominio sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido dominio sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración. Luego volved a juntaros en uno (sexualmente), para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. 

Y es notable que quien indica lo erróneo de la pasividad o la abstinencia sexual dentro del matrimonio es el soltero (Pablo) más prominente en todo el Nuevo Testamento después de Jesús.
De hecho, tengo la tendencia a creer que es un tanto "legalista" pretender dictarle a una pareja cristiana que no puede usar sus bocas para besar la genitalidad de su cónyuge. Creo que una pareja cristiana madura debe hablar del asunto, orar sobre el particular y buscar la dirección y la paz de Dios.
Hay personas y pastores que sostienen que el sexo oral es un pecado, sin embargo, hay poca evidencia bíblica de que esto sea así. Ahora, si a usted su conciencia le dice que es un error/pecado, simplemente no lo practique usted, pero tampoco juzgue tajantemente al que lo hace dentro de los confines de la intimidad matrimonial.
Que sea la conciencia, movida por el Espíritu Santo, la que restrinja o dé libertad para ese tema en específico.


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